Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2024:
implicaciones en el país y en Sinaloa
Por Gilberto López Chan
En las últimas semanas, los medios informativos nacionales han sobredimensionado y, con ello, polarizado, todo lo que se relaciona con las campañas de quienes quieren ser Presidente de México en el 2024, pero han ignorado que desde el primero de abril el Ejecutivo entregó al Congreso de la Unión el documento relativo al cumplimiento de las disposiciones contenidas en el Artículo 42, Fracción I, de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, denominado Pre-Criterios 2024.
Este documento, presenta los aspectos relevantes sobre las finanzas públicas para el cierre de 2023 y para todo el año 2024. Básicamente, cuáles serán los criterios que se utilizarán para el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el año 2024, que tendrá que ser presentado a la Cámara de Diputados el 8 Septiembre de este 2023 y que será largamente discutido por los grupos parlamentarios para aprobarse en dicha Cámara el 15 de noviembre.
El Ejecutivo, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y por medio de estos criterios, prevé una disminución de miles de millones de pesos en el concepto del gasto neto total, sin especificar qué conceptos presupuestarios de 2023 serán reducidos para el 2024 y hacia dónde se irán esas partidas. Eso se sabrá hasta después de Septiembre 8, fecha en que el Proyecto del Presupuesto será presentado ante la Cámara baja.
El PEF 2023, ascendió a la cantidad de 8 billones 299 mil 647 millones de pesos y de acuerdo a como están las finanzas públicas, difícilmente podrá tener algún aumento considerable para el 2024, incluso, al Presupuesto actual aún le falta un alto porcentaje por ejercer.
¿Cuáles podrán ser las razones de que el Presupuesto 2024 no crecerá en la medida de las necesidades de la nación?
Dependemos económicamente de operaciones comerciales con otros países y aunque no lo queramos admitir, nos afectan los conflictos comerciales que existen entre China y Estados Unidos, la guerra entre Rusia y Ucrania, el aumento en la inflación Internacional, economía mexicana y sus finanzas públicas sin equilibrios sólidos y, sobretodo, que tenemos una deuda pública muy desequilibrada, que en vez de bajar, se ha incrementado considerablemente.
¿Qué se espera? El resto de 2023 y todo el 2024 habrá muchas complicaciones financieras y siendo el último año del gobierno federal actual, prácticamente las finanzas públicas se centrarán en terminar las obras insignias, descartando otras obras aunque necesarias, a las que esta Administración Pública Federal no les invertirá, por la razón de que no las terminarían para el final de este Gobierno. Prácticamente, el programa de gobierno se ha terminado.
En las administraciones públicas sexenales, lo grueso de su programa se desarrolla en los años 2,3 y 4; el 5 para terminar lo proyectado y el sexto y último, solo cerrar el ciclo. Así que no esperemos nada, ni siquiera sorpresas agradables.
Como es año de elecciones, se reforzarán los programas sociales. De hecho, en el renglón de Programas Prioritarios 2024, la partida presupuestal BIENESTAR, será de 509 mil 340 millones de pesos, que representa un aumento de 103 mil 40 millones de pesos en comparación con el 2023. Estamos hablando que en el renglón de BIENESTAR se gastarán poco más de medio billón de pesos en el 2024.
Tendremos un 2024 bastante problemático en lo económico, en lo político, en lo social, brotes de violencia de la cual tendremos que cuidarnos, de ingobernabilidad, etc.
Motivado por todos estos agravantes, puede haber retiro de Inversiones ya establecidas o temor de venir a invertir en México. Nuevas inversiones tendrán que esperar a la nueva administración pública y que les genere un ambiente de confianza. Mientras, no llegarán y eso afecta a las fuentes de empleo que generan economía a los hogares mexicanos.
Lamentablemente, la economía mexicana no crecerá por tanta incertidumbre y por no tener las condiciones necesarias para desarrollarse. Vemos muchas empresas que han cerrado por incosteabilidad y la mayoría de las que subsisten, solo tienen ingresos para cubrir sus gastos fijos como luz, agua, teléfono, rentas y quizá para el pago de sueldos, pero les resulta difícil cubrir otro tipo de compromisos como pago a algunos proveedores, mucho menos pago de impuestos y ni pensar en utilidades.
Las empresas que pueden alivianar esta carga tan pesada son las exportadoras, principalmente en los ramos de la Agricultura, Industria, Ganadería, Pesca, entre otras, que además de que ofrecen cientos de miles de empleos que ayudan al gasto familiar de muchas familias mexicanas, activan la economía de los lugares donde están establecidas, pero para eso, deben de tener el apoyo gubernamental para que desarrollen su actividad en condiciones favorables y que no se entorpezcan por asuntos ajenos a sus giros comerciales, como son los de carácter político, social y de seguridad.
Actualmente el tipo de cambio, en relación a la moneda dólar/peso mexicano, no ayuda a estas empresas exportadores porque el 80% de sus gastos se realiza en territorio mexicano y aunque generan dólares, la conversión dólar/peso es muy baja.
En mi opinión, el peso mexicano se encuentra sobrevaluado. Ya lo hemos vivido por décadas, sentimos que el peso en el sistema cambiario se encuentra prendido con pinzas; no es posible que se sostenga por mucho tiempo, porque la situación actual, parecería reflejar como si nuestra economía fuera muy boyante y no es así. Seguramente algunos renglones del presupuesto de Gobierno Federal están sacrificándose para contrarrestar esa diferencia en la paridad cambiaria, aunque como viene el año electoral, seguirá apareciendo como hasta la fecha, y quizá se alargue hasta la nueva Administración Federal.
Se habla mucho de que la pobreza en México ha bajado. Quizá haya bajado pero a la miseria. No se pueden hacer estas mediciones cuando vemos que el valor adquisitivo es muy bajo. Una medición práctica de que la economía no anda bien, es abrir el refrigerador en casa y ver que faltan muchos artículos alimenticios por surtir, vemos supermercados y mercados municipales vacíos de consumidores. Existen supermercados que tienen hasta 20 cajas receptoras y solo operan de 2 a 3 máximo; ahí está un termómetro de medición de la economía.
Septiembre será el inicio de fuertes debates en el Congreso de la Unión, de temas trascendentales que trazarán el futuro de nuestro país: La discusión del Presupuesto de Egresos de la Federación 2024, el tema político y la discusión de los nuevos libros de texto. Se esperan grandes recortes presupuestales a muchas dependencias, a organismos autónomos, a universidades, a paraestatales y a alguno que otro Poder, lo que originará mucha violencia política hasta antes de la fecha de aprobación del Presupuesto de Egresos, cuyo proceso en la Cámara de Diputados inicia el 8 de noviembre y culmina el 15 del mismo mes.
Se podrán presentar implicaciones financieras muy serias para los estados, municipios y organismos autónomos en cuanto a los recursos identificados de Gasto Federalizado, incluyendo las Reasignaciones especiales que el gobierno federal destina directamente para los 32 estados de la República, tales como carreteras, presas, puentes, hospitales, etc.
Particularmente en nuestro Estado de Sinaloa, La Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos 2023 fue de 64 mil 504 millones de pesos, para cubrir las necesidades del programa de gobierno para este año, que se elaboró sobre la base de ingresos propios con base en la Ley de Hacienda del Estado de Sinaloa, que significó el 12% del total del Presupuesto, y con el 88% restante que son recursos que provienen del Gobierno Federal.
Ante esta gran desproporción en el origen de los ingresos (12-88), dependemos prácticamente de lo que nos envíe la autoridad central; se avizora una situación complicada para Sinaloa y sus municipios por la incertidumbre de como vendrán los Recursos Federales en cuanto a Participaciones y Aportaciones.
La Iniciativa de Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos del Estado de Sinaloa 2024, tendrá que ser presentada por el Ejecutivo a la Mesa Directiva del H. Congreso del Estado, a más tardar el último sábado de noviembre de este año que será el día 25, pero será hasta después del 15 de noviembre, fecha límite para la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación 2024, cuando se tenga conocimiento de los recursos federales que serán destinados al Estado de Sinaloa.
El tema político puede arrastrar al tema económico lamentablemente, y tenemos que ser realistas en pensar que puede venir una crisis económica más grande que la que se presentó con el llamado “error de diciembre de 1994“, por lo que debemos de estar muy preparados.
Los aires que se avecinan en nuestro país en los próximos 16 meses no parecen ser muy favorables. Y ya lo sabemos: no hay vientos favorables cuando uno no sabe exactamente a dónde va.P


Comentarios
Una respuesta a «ECONOMÍA Y FINANZAS»
Estimado amigo Gilberto L. Chan.
Sin duda que el paso por las instituciones del Estado nutren el conocimiento para emitir con certeza y claridad tu opinión sobre el manejo mediático del presupuesto del Estado. Ello merece reconocer siempre el esfuerzo desinteresado del autor.
Que bueno fuera también que alguien como tú, se atreviera a comentar sobre el desaseado manoseo de la finanzas y los resultados de las observaciones del ente fiscalizador, transparentando así el uso de los recursos del pueblo. Sería el paso siguiente a tu contribución de la nota que claramente expones.