Revista del Pensamiento Político

Nearshoring, ¿de qué va en Sinaloa?

PERSPECTIVA SINALOENSE

José S. Maradiaga Ceceña

La aparición del fenómeno conceptuado como nearshoring que designa la estrategia empresarial de relocalizar las cadenas de suministro acercando la producción a los centros de consumo como respuesta a problemas suscitados por la conflictiva carrera por el liderazgo comercial y tecnológico entre EE. UU. y China, además del período de escasez de bienes finales y de componentes debidos a la paralización de las plantas como medida para frenar la pandemia del COVID 19.  Súmese a ello el incremento que han experimentado los costos de transportación, lo que ha dado lugar a una nueva agenda económica.

Los liderazgos de las principales economías del mundo han venido experimentando respuestas en distintos planos, el interno y el internacional, para acometer esta nueva dinámica, que les permitan desde sus perspectivas nacionales y/o multilaterales resolver las diversas problemáticas planteadas e inmersas en la conflictiva geopolítica, más que presente, avivada por la invasión rusa a Ucrania. Una muestra: la propuesta del presidente Biden para reubicar la producción de semiconductores en América del Norte. A la incertidumbre que genera este amplio y denso campo de temas se agrega la irrupción masiva de la Inteligencia Artificial (IA), en particular en su conexión al mundo de la producción y el trabajo. Esto ha movido la atención de la reflexión, que desde distintas perspectivas y mediante numerosos estudios, valoraciones y opiniones recientes buscan desentrañar el fenómeno en sí y sus consecuencias sociales e individuales.

La irrupción del nearshoring en el territorio nacional responde a nuestra vecindad geográfica y a la asociación con la economía de América del Norte por medio del T-MEC; éste es el entorno de las decisiones de las empresas cuyo alcance previsible de acuerdo con el Observatorio de BBVA nos dice: “entre 2018, cuando inició la guerra comercial entre USA y China, y 2022 llegaron 830 nuevas empresas extranjeras a parques industriales mexicanos. Para los próximos dos años, 2024 y 2025, se espera que sigan llegando nuevas empresas al menos 495 de las que se estima 77, el 19.8% serán de origen chino”. Para Banxico en su reporte de Economías Regionales, la reconfiguración de las cadenas globales podría representar una oportunidad a pesar de los riesgos que representa el incremento de los costos y confirma que el fenómeno ya está ocurriendo, aunque se espera que sea un proceso gradual y que de acuerdo con los empresarios consultados se den en 2024 y 2025.

En la entrega 90 de su revista POLITEiA, como saque, se dedicó un espacio con el propósito de ofrecer puntos de vista sobre el nearshoring en la agenda económica de Sinaloa, esto es, analizar las condiciones previas que prevalecen, y las propuestas que habrían de ponerse en marcha para favorecer a Sinaloa como espacio de acogida, seleccionado en la relocalización. Ésta sería una perspectiva, la otra esperar que la amplitud del fenómeno sea tal que de manera inercial algunas empresas aterricen en el territorio estatal.

¿Qué tenemos y qué requerimos para capitalizar esa oportunidad que abre el nearshoring señalada por Banxico? En primer término, infraestructura en la que hay camino andado, puede ser mejorada y ampliada en corto plazo con algunas decisiones. La generación de electricidad, por ejemplo, de la que nos ocupamos más adelante. El acceso inmediato y seguro a gas natural procedente de la cuenca que lo ofrece a costos comparativamente más favorables en el mundo. Se cuenta con disponibilidad de agua y con un sistema carretero, portuario y aeroportuario que sin ser óptimo, funciona de manera razonable.

Sin embargo, algo falta o es insuficiente o está mal encauzado, pues cargamos con una larga etapa de bajo crecimiento interno; asimismo, nos encontramos al margen de la cadena productiva que se ha formado en las últimas tres décadas para atender al sector exportador no petrolero, ni más ni menos que el motor de la economía mexicana.

Entonces cabe preguntar sobre factores como la acción o inacción gubernamental estatal en materia de políticas públicas respecto a la atracción y retención de inversiones. Se asumen visiones sobre el papel estatal que no corresponden a la realidad, omisas o voluntaristas. Es necesario entender que es un agente importante, un agente que puede ejercer liderazgo para promover el desarrollo, pero no cuenta con recursos financieros o los malgasta, por lo que no garantiza la prestación de bienes públicos de calidad, que debe ser una de sus prioridades. En este entorno y en medio de las debilidades burocráticas se vuelven entendibles los altibajos que, sin justificación a la vista, enfrentan aun los proyectos más promisorios.

Otro factor se refiere al sector privado que, con notorias y notables excepciones, se observa ensimismado y alérgico a la competencia como más adelante ilustraremos con los casos del mercado inmobiliario de Mazatlán y de la planta de fertilizantes de Topolobampo. Esa alergia desincentiva la inversión e inhibe mejoras a la competitividad y productividad, en este entorno de confort surgen liderazgos reactivos, “cuya capacidad se pone al servicio de evitar la formulación y puesta en práctica de políticas públicas favorables al interés general, que premien el mérito y doten a los mexicanos de verdaderos derechos universales” según nos lo dice Carlos Elizondo Mayer-Serra.

Un par de factores a mencionar, aunque de manera sumaria, son la formación de capital humano y la prevalencia del Estado de derecho. En el primer caso existen dudas de que el centro de educación superior con mayor matrícula, consumidor importante de recursos financieros públicos y energías docentes, cumpla con lo que debería de ser su objetivo: la formación de capital humano que no sea ajena a la dinámica económica. El segundo caso por considerar es la prevalencia del Estado de derecho; tratarlo es indispensable, pero es un asunto espinoso, si esto de suyo es así es que “algo está podrido en Dinamarca”.        

Como vemos, es relevante acometer los factores, y no es tarea sencilla por los varios y complejos aspectos que se incluyen; impone tratar los temas a partir de la evidencia que muestran los indicadores socioeconómicos, realizar el contraste entre los diagnósticos existentes; proceder a revisar la historia económica reciente como antecedente que permita apreciar los matices contrastando los avances logrados con los déficits existentes, manifestando las razones de insuficiencias y señalando errores y omisiones; esto incluye considerar a los actores económicos privados, gubernamentales, políticos y académicos que transitan por la vida pública local. La nueva agenda económica propone un debate que permita apreciar el presente y futuro necesario para entender nuestro propio destino económico.

La economía estatal registra tasas de crecimiento bajas y juzgadas como insatisfactorias, los precarios niveles son recurrentes pues salvo algún pico aislado las mediciones no repuntan, lo cual empuja a buscar perspectivas para entender lo que reflejan las series económicas, a no recurrir o apelar al fácil expediente de atribuir o culpar a situaciones y circunstancias ajenas, sino procurar con lucidez revisar lo que se ha hecho y lo que se ha dejado de hacer. Sólo así podemos hacernos cargo, sin facilismo intelectual oportunista, de considerar correctamente las diversas circunstancias que desembocan en el crecimiento mediocre existente.

Es conveniente recordar que, en la historia económica de Sinaloa junto a innegables avances, encontramos etapas -momentos- en los que se han desperdiciado la oportunidad de crecimiento económico. ¿Qué hay detrás de ello? ¿Qué se ha hecho bien y qué se ha dejado de hacer? ¿Cuáles son las lecciones?

Las circunstancias son retadoras para Sinaloa. Un reciente estudio de Banorte (Nearshoring II), en el que da cuenta de la asimetría de condiciones existentes entre las entidades del país, nos dice que las exportaciones no petroleras “se concentran en 12 entidades y cerca del 67% se ubica únicamente en el norte.

Este ranking posiciona a Chihuahua como la entidad con el mayor peso, contando con un 21.9% de las exportaciones, seguido de Coahuila con un 12.4%, y Baja California con un 11.8%. El resto de las 12 entidades lo conforman Nuevo León, Tamaulipas, Jalisco, Guanajuato, Estado de México, San Luis Potosí, Ciudad de México, Sonora y Aguascalientes, en ese orden respectivamente”.

En el estudio se añade: “Llama la atención que, a pesar de la cercanía con las entidades fronterizas de mayor exportación, Baja California Sur, Sinaloa, Durango y Zacatecas, son entidades que no cuentan con gran flujo de exportación, y una de las principales razones es su carente infraestructura industrial”.

Un rápido paseo por la historia más reciente de las modalidades del desarrollo local nos muestra el potente beneficio que dejaron las obras hidroagrícolas que han condicionado por décadas la corriente principal de actividades en la entidad. Esta historia de éxito no debe obnubilar, cumplió su ciclo y buscar reeditarlo significa costos muy por encima de los beneficios colectivos. Esto es ampliamente reconocido como insuficiente para dar respuesta plausible a la etapa actual marcada por la apertura comercial, iniciada con el ingreso al GATT y la firma del TLCAN y ahora el T-MEC que marca los ritmos de la actividad y la inversión a la cual se asocian el potencial de crecimiento, los incrementos en productividad debidos a ganancias en eficiencia, transferencia de conocimientos e innovación.

Para atender los requerimientos del nuevo marco, esa nueva agenda económica, el énfasis del análisis se ancla en la construcción de la reclamada infraestructura industrial y en la evaluación del impacto del nearshoring. Es decir, determinar si nos importa construir esa infraestructura con el objetivo de alcanzar una economía moderna, con valor agregado que permita elevar los salarios y con ello el bienestar.

Sin dejar de reconocer eventos impulsores anteriores propiciados para la construcción de condiciones base que sirvan a la atracción de inversiones, la construcción del Desarrollo Urbano Tres Ríos en Culiacán y la Marina Mazatlán, han significado el arranque para la transformación de los dos principales centros urbanos, y en el caso de Mazatlán propicia el significativo quiebre al monopolio inmobiliario que obstaculizaba el arribo de inversiones en materia turística y de vivienda asociada. Se puede resumir que en ambos casos hay un antes y un después para estas ciudades.  En materia de infraestructura logística la construcción del Puerto de Topolobampo y de la Autopista Culiacán-Mazatlán representaron un factor a tomar en cuenta en las decisiones empresariales. No se debe perder de vista que el nearshoring es un fenómeno económico manufacturero que, por supuesto se asienta en ciudades y requiere, entre otros, de una buena infraestructura de transporte carretero, ferroviario y aéreo. Encontramos una lección: las obras públicas deben reportar beneficios tangibles, mejor sí estos beneficios se mantienen por si mismos en el tiempo.

Otra lección la representa la necesidad de liderazgos que tengan una visión orientada al progreso económico general. En medio de la crisis económica nacional de 1994-95, se encuentran los motivos y la intención en la decisión de crear un espacio de encuentro, deliberación y decisión que incorpore a los actores privados representativos de la estructura productiva; la que prevalecía en ese momento cómo eran, y, siguen siendo: comerciantes, prestadores de servicios y productores agrícolas, con la notoria ausencia del prácticamente inexistente sector de la industria manufacturera. La Ley para el Desarrollo Económico estableció el Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa (CODESIN) creado como el organismo que debía priorizar en su agenda la preocupación por las tasas de crecimiento estatal con la generación de liderazgos empresariales y el compromiso con el emprendimiento de acciones encaminadas al logro del crecimiento potencial y deseable. Sus resultados alentadores al principio, generando iniciativas y propiciando emprendimientos con el paso del tiempo encontraron su límite, factores como el retiro de los pioneros y un escaso compromiso claro de sus sucesores, procedentes en su mayoría de los sectores económicos tradicionales, ajenos  a las necesidades que imponen el cambio tecnológico y la dinámica de una economía abierta, han terminado por cancelar las expectativas de CODESIN como el organismo que abone con los objetivos que le dieron origen. Está ahí otra lección: decoración no significa efectividad, es necesario que los organismos que reciben recursos públicos rindan cuentas respecto al logro de objetivos, esto con evidencia.

Tiempo después, doce años intermedian, (aquí la lección es que la discontinuidad no se suple con políticas y obras descontextuadas y aisladas) se retomó más a fondo la construcción de condiciones indispensables para el crecimiento económico con la activación y consecución de dos temas clave para las selecciones de traslado de plantas en el nearshoring: la energía y la logística. La construcción del Sistema de Transportación de Gas Natural Norte-Noroeste que significó la captación del mayor monto de inversión extranjera directa y de crecimiento que registra Sinaloa y la ampliación y modernización del puerto de Topolobampo. El abordaje de estos proyectos estratégicos clave y su condición de plataformas de desarrollo está ampliamente documentado en el Plan Estratégico de Infraestructura y Logística del Estado de Sinaloa (2015).

La llegada del gas natural vía Chihuahua –la vía Sonora está interrumpida–  se ha visto limitada a incorporarlo a modificar la operación de las termoeléctricas de CFE en Mazatlán y Topolobampo I y II y la construcción por Iberdrola de la central de ciclo combinado Topolobampo III con capacidad para 779 MW, ubicada en San Miguel Zapotitlán, que le fue adjudicada en 2017. La Central concluida en 2019 no ha entrado en operación y es parte del litigio CFE-Iberdrola y a la espera de concretar los acuerdos de solución. Su puesta en marcha mejoraría de manera significativa las posibilidades de Sinaloa, pues una de las restricciones es la oferta de energía eléctrica dada la restringida capacidad de generación en prácticamente todas las entidades del país. Su disponibilidad es factor clave en la selección de la ubicación de nuevas plantas.

Entre las diversas aplicaciones industriales del gas natural se tiene a la petroquímica básica; la promoción obtuvo el interés de la empresa alemana PROMAN-GPO que se propuso instalar el primer complejo petroquímico en el Pacífico americano, aun contando con manifestación de impacto ambiental y cumpliendo los requerimientos normativos se hicieron presentes grupos de interés empresarial para evitar la construcción, incluso la diputación del partido Morena sacó adelante un punto de acuerdo de negativa. Quién lo diría: a los pocos años ahora con la titularidad del ejecutivo federal y local los dignatarios de este partido son principales interesados en que se construya la mencionada planta de fertilizantes en el Puerto de Topolobampo. Otra lección: la falta de compromiso, profesionalismo y responsabilidad de legisladores y políticos ha sido obstáculo para el progreso. Sin embargo, el gas natural está disponible y en los convenios con CFE el Gobierno de Sinaloa se estableció que éste administre parte de la molécula transportada para aplicaciones industriales. Este es otro factor clave a mostrarse a las empresas que se proponen reubicar sus plantas.

La competencia entre las entidades por radicar las nuevas inversiones es fuerte, como lo hemos visto con crudeza en el caso de Tesla. Sinaloa no está en el radar de las empresas internacionales con estrategia de traslado de inversiones a México; en el score de Banorte en el estudio citado, al ponderar la dotación de Infraestructura y logística de las entidades nos encontramos fuera de las doce primeras, pero como anotamos anteriormente se pueden tener avances significativos, es cuestión de tomar las decisiones que apuren la conclusión y puesta en operación de proyectos.  De suceder esto Sinaloa avanzaría significativamente para situarse en el radar general que ahora nos ubica en la vigésima posición, esto es realista pues lo expresa contundentemente el hecho de que a la fecha no hay llegado inversiones a empresas manufactureras internacionales.P

La conclusión de las lecciones es clara, habría que ponerse las pilas y a trabajar.P

Culiacán, 28 de julio de 2023.


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Comentarios

Una respuesta a «Nearshoring, ¿de qué va en Sinaloa?»

  1. Avatar de José Francisco González Gastélum
    José Francisco González Gastélum

    Coincido con el Maestro José Santos en cuanto a la falta de infraestructura, tema comentado desde hace muchos años. Coincido tambien en esta expresión: «decoración no significa efectividad, es necesario que los organismos que reciben recursos públicos rindan cuentas respecto al logro de objetivos, esto con evidencia».