Víctor Javier Pérez Montes
¡Que vayan y que ganen, que para eso les pagan y les pagan muy bien!
Juan José Arreola
Escritor
Nuestro fútbol rara vez ha coqueteado con la Diosa Fortuna, es más, el desprecio de ella en las justas mundialistas, ha sido categórica: ¡No favorecer a los nuestros!, y menos que decir, la relación de la selección nacional con los dioses del estadio del balompié mundial. Don Fernando Marcos, antiguo jugador de futbol, entrenador del mismo, periodista y cronista deportivo, ya lo decía –con amargura y reproche a la vez-: ¿Por qué siempre nos tiene que suceder esto?, ¡Ese maldito error que siempre nos acompaña!
A pesar de ello, pareciera ser, que en esta justa mundialista, nuestra selección nacional, aprendió a correr un poco –no mucho- más veloz, que ese maldito error que siempre nos acompaña, y que por lo pronto, lo dejó una cuadra atrás. Es justo decir, que en esta edición 2026 –y que nuestro país es uno de los anfitriones-, México ha hecho historia, nunca había ganado sus primeros dos partidos mundialistas, pero, no convenciendo a la crítica futbolera nacional, menos a la internacional.
Cabe mencionar, que el grupo de fase, que le tocó a nuestro país, no es el grupo de la muerte, ni mucho menos es un grupo de grandes protagonistas de los mundiales, sin embargo, como los juegos de futbol se ganan con goles, en esta ocasión México los metió y los otros equipos no. En esta ocasión, nuestro portero no se equivocó, el de Corea del Sur si lo hizo y eso nos favoreció.
Sin embargo, esta historia de la primera fase aún no concluye. Aún queda un juego por disputarse, a saber con la Republica Checa o Chequia –como quieran decirle-, curiosamente en tres ocasiones anteriores, se han disputado juegos de futbol con dicha nación, se pudiera decir, que ambas escuadras son unas desconocidas.
Pero, la disputa en los llanos mundialistas, únicamente fue en la copa mundial de Chile 1962, cuando México le ganó a este país europeo –llamado Checoslovaquia en ese entonces- por un amplio y rotundo marcador de 3 goles a 1, inaugurando así, el camino accidentado hacia los triunfos mundialistas por parte de nuestro país. Hasta aquí la historia pudiéramos decir que va romántica y satisfactoria.
Ojalá, que la otra niña traviesa, que siempre le ha hecho cosquillas al seleccionado mexicano, llamado “confianzita”, no reaparezca junto con el otro niño maloso llamado “error que siempre nos acompaña”, porque es otra de las grandes tragedias y frustraciones que el futbol mexicano ha experimentado en su historia de los mundiales. Esos dos niños se juntan y cometen cada cosa, que todavía no puede olvidar, sí no, pregúntenle a todos los que fallan el penal que decide el triunfo o la derrota en un mundial.
Con todo corazón, deseo que México haga historia y que gane su tercer partido, y que signa los triunfos y que ganara una final de copa del mundo porque eso llenaría de motivación y ganas de triunfo,-que bastante falta nos hace en este país- para sobrellevar la situación económica, social, política y educativa actual.
Pero, también la objetividad me llama, y sé que el nivel del futbol mexicano es mediocre –porque su liga es una liga mediocre-, la confederación –CONCACAF- en la que está insertada la federación mexicana de futbol, es una invención hecha a la medida para que el futbolista mexicano no crezca –debido al bajísimo nivel de competencia de la zona- .
Este mundial, me sumo al deseo de miles, de ver convertir a los ratones verdes en dragones verdes, que no se conforman con pasar de fase, sino ganar y ganar contundentemente, y como dijo el maestro Juan José Arreola: ¡Que vayan y ganen, porque para eso les pagan y les pagan muy bien!
