Víctor Javier Pérez Montes
¡Ese maldito error que siempre nos acompaña!…
Narración de Fernando Marcos en el partido México vs Francia
Campeonato Mundial de futbol Inglaterra 1966
Como queriendo iniciar…
Futbol y tragedia pareciera ser que están ligados íntimamente. Desde el primer mundial de futbol en Uruguay 1930, las serias complicaciones económicas –derivadas de la gran depresión de 1929 en EEUU y su afectación global- por parte de los organizadores de aquel país sudamericano, la justa deportiva estuvo al borde de la cancelación.
En 1934, bajo la bota y el puño de hierro de la Italia fascista de Benito Mussolini, la justa futbolera, sería organizada y “ganada”, por dicho país, y por supuesto, que la tragedia fue disfrazada, para “maquillar” las atrocidades que se cometían por parte de dicho régimen político-militar a su población. Todavía se habla de que fue el primer mundial “amañado” a manos del dictador.
En Francia 1938, la Squadra Azzura, lograba el bicampeonato; dos años antes, habían logrado la medalla de oro en los juegos olímpicos de Berlín 1936, era su etapa gloriosa, sin embargo, a este campeonato mundial de futbol, se le conocería a la postre como la antesala del infierno europeo.
Dos años antes, y durante esta justa deportiva, España estaba envuelta en su propio conflicto civil y un año después de ser concluido este evento deportivo, la Alemania Nazi en 1939 empezaría las hostilidades en Polonia, desatando asi la llamada Segunda Guerra Mundial.
Pasarían otros once años más, para que el balón rodara en canchas mundialistas. Brasil sería el anfitrión en 1950, y empezaría la época de los grandes estadios con capacidades de más de doscientos mil espectadores, también marcando asi el inicio de grandes tragedias al interior de los estadios.
Sin embargo, para ese mundial –que los brasileños lo creían en la bolsa-, la gran tragedia fue que el mismo Brasil perdió la final con un viejo conocido, la selección uruguaya de futbol, reforzando asi una gran rivalidad histórica del balompié sudamericano. Uruguay era el bicampeón del mundo de la Copa Jules Rimet 1950.
En Suiza 1954, el ambiente a nivel mundial era de gran tensión. Los estragos económicos y sociales de la posguerra, el establecimiento de la política bipolar y la prioridad de la recuperación económica, era la realidad en esos años. Por lo que, la única propuesta para organizar tal evento a nivel mundial fue Suiza, además de ser sede de la Federación Internacional de Futbol Asociación, algo asi como: ¡Era lo que había y ni modo!
A partir de Suecia 1958, las cosas empezarían a cambiar, sin embargo, una ola de conflictos a nivel mundial, serían el escenario para dar toda una atmósfera de conflictos y movimientos de liberación en Asia y África. Por cierto, en Suecia 1958, Brasil tomaría la batuta como uno de los grandes protagonistas al coronarse campeón de “futebol”.
Entre los mundiales de Chile 1962, Inglaterra 1966 y México 1970, el mundo cambió, y las expresiones de mayor democratización, libertad e igualdad, serían los ideales a conquistar por un sector de la población –los jóvenes-, que idealizaban los cambios para una sociedad con mayor apertura e inclusión, sin embargo, la gran tragedia fue el choque entre esta idealidad y la tradicional realidad que se vivía entre esos años.
La década de los setenta estaría marcada por tragedias. En Alemania 1974, era visible la tragedia del país teutón, el cual vivía dividido por la realidad bipolar de aquellos años. En Argentina 1978, mientras el régimen militar gritaba a todo el mundo su estabilidad y paz social, a las afueras de sus estadios, las madres de los estudiantes desaparecidos exigían que sus hijos regresaran a sus familias y hacían públicos los abusos de la junta militar presidida por el general Jorge Rafael Videla que gobernaba aquel país.
Los ochenta –para México en el ámbito futbolístico- iniciaron mal. El mundial de futbol de España de 1982 sería la tercera ausencia del equipo mexicano, el motivo: la eliminación en la fase de grupos de su respectiva zona -las dos ausencias previas fueron Italia 1934 y Alemania 1974, por mismas razones-, otra tragedia deportiva sumada a nuestro país. Sin embargo, a nivel internacional, a principios de los ochenta, el gobierno militar argentino decidió recuperar las islas Malvinas en 1982, desatando asi, una guerra militar con Inglaterra. Una tragedia para ambos países. Pero, el balón siguió rodando a pesar de tal conflicto. Ambos países participaron en España 1982.
Para el campeonato de 1986, nuestro país sería finalmente el organizador de dicha justa deportiva. Para estos años, el futbol era negocio… ¡un gran negocio!, y sería una oportunidad de oro para presentar este México moderno que daba la bienvenida al mundo.
Sin embargo, esa tragedia ligada al futbol no podía faltar. Faltando ocho meses para el arranque de dicho evento, en septiembre de 1985, un fuerte terremoto atacó la ciudad de México, dejando devastada gran parte de la ciudad, pero a pesar de ello, el mundial no se iba a cancelar. El campeón sería Argentina, con la “tramposa” mano de Maradona, que asi se vengaría de sus rivales los ingleses, por la afrenta de las Malvinas.
Los noventa llegaron. Italia fue la sede en 1990, pero la tragedia continuó en nuestro país, debido a la alteración de edades de jugadores mexicanos en algunas selecciones juveniles, la FIFA castigó a nuestro país y el mundial de 1990 fue la cuarta ausencia, ahora no fue por eliminación, fue por tramposos. Los cachirules, como se le llamó a ese acto de corrupción. Por cierto, Alemania –recién unificada- fue campeón en ese mundial.
En la edición de 1994, el país de las barras y la estrellas, organizaría la justa mundialista. México sería uno de los invitados al evento; sin embargo, las cosas tanto económicas como el clima de inseguridad eran alarmantes: una guerrilla al sur del país, conmocionó a la sociedad mexicana y, por si fuera poco, un candidato –casi presidente electo- era asesinado. Sin embargo, era el ansia tan grande de los aficionados mexicanos por presenciar un mundial, que esas tragedias no afectaron a la fanaticada del conjunto verde.
En los demás mundiales de finales de la década de los noventa y principios del siglo XXI, la escuadra azteca –como se le empezó a llamar a la selección de México-, daría algunas satisfacciones, mas no consolidaría triunfos definitivos para el balompié mexicano. Es verdad que ya no eran los “ratones verdes” de antaño, pero nunca se convirtieron en los “dragones verdes” que toda la afición anhelaba ver.
Hoy en día, México se ha convertido en el primer país que ha organizado un tercer campeonato mundial de futbol. Aun cuando este mundial 2026 es tripartito, entre EEUU, Canadá y México, la estadística incluye a México como única sede de 3 campeonatos mundiales de futbol, y por supuesto, “ese maldito error que siempre nos acompaña” no es la excepción en esta edición.
Violencia en todo el país, una militarización de la seguridad pública municipal en varios estados de la república, y por supuesto, Sinaloa no se quedó fuera de ello, en específico la ciudad de Culiacán. Un gobernador “prófugo” y una incertidumbre social, económica y política, que durante años no se había sentido en esta ciudad. Muertes y amenazas de muertes, son las tragedias cotidianas que nuestra ciudad, nuestra entidad y nuestro país viven y que convivirán en esta nueva justa deportiva. Por cierto, y como tragedia cotidiana, somos sede pero no favoritos para ser protagonistas de este mundial de futbol 2026.
Pd. Las únicas que han sido protagonistas por parte de nuestro país en dos mundiales de futbol femenil, -curiosamente no reconocidos ante la FIFA- fueron en Italia 1970 logrando un tercer lugar en contra de Inglaterra y en México 1971, perdiendo la final contra las campeonas danesas. La gran tragedia de estos enormes triunfos para nuestro país, es que el machismo de la época las opacaron, pero, eso sí, nunca las derrotaron.
