Revista del Pensamiento Político

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Encuesta Reforma, un autogol.

 

Carlos Calderón Viedas 

Flaco favor le hizo el periódico Reforma al dúo dinámico Obrador-Sheinbaum al publicar una encuesta sobre preferencias electorales el martes 19 de marzo de 2024, en donde la candidata oficial sale muy por arriba de sus adversarios.  

Los resultados se criticaron por el sesgo tan marcado que muestran a favor de la candidata oficial, en parte por un problema de metodología. La muestra elegida fue de mil personas a entrevistar casa por casa. Un promedio de 30 personas por entidad federativa, más allá de si el pequeño tamaño de la muestra puede recoger la diversidad social de un país heterogéneo como México, lo cual ya es discutible, el hecho de que solamente el 53% por ciento de la muestra hay aceptado ser entrevistada, lo cual redujo a 15 personas promedio por estado, casi una u dos por localidad, pone en duda, no la confiabilidad en el levantamiento, sino en la validez de los resultados por cuanto a la calidad de su representatividad. El buen juicio habría recomendado no hacer la encuesta y menos publicarla sobre bases tan endebles. 

Sin embargo, los resultados ahí están y a nadie dejaron satisfecho. Aparentemente sí a los que gobiernan, pero, como pasa con todo lo que hacen, no gozan de legitimidad. Aún más, ni les convienen, como veremos ahora. 

La validez probabilística de una muestra depende del tamaño y la dispersión de modo que sea lo más representativa de la población que va a estudiar. Si bien las encuestas buscan respuestas, del silencio o la duda también se puede inferir algo. En los estudios demoscópicos sobre temas políticos las respuestas, dudas o el silencio hablan, en este sentido, la encuesta de Reforma fue muy reveladora, más de lo que sugieren a primera vista los números contundentes a favor de la candidatura oficial. 

El hecho de que cerca de la mitad de la muestra no haya aceptado participar, no indica falta de interés sino reserva o exceso de temor. De los que respondieron, 530 casos, 49% ya tenía una firme decisión, 12% había decidido, pero podía cambiar su voto, 36% aún no decidía y el 2% se iba a abstener. Con ese estado de ánimo, Sheinbaum sacaría 307 votos, Xóchitl Gálvez 180 y Máynez 43 votos. 

El voto del silencio se encuentra en los 470 votantes potenciales que no aceptaron ser entrevistados. Razones y/o temores los tienen, pues no es lo mismo responder acerca del gusto por un bien de consumo que sobre la preferencia sobre un posible presidente de la república. Una cosa es cierta, si alguien no quiere mostrar sus simpatías políticas es porque su voto no es para la candidatura oficial o bien porque prefiere la reserva en un acto cívico que de por sí es secreto por ley si así lo prefiere.  

En el voto del silencio de la encuesta de Reforma está la clave del triunfo en las urnas de la candidata de la oposición, el estudio dio en el clavo sin quererlo. A ese voto hay que sumarle las intenciones de voto que se conocen y los que aún dudan o no se atreven a manifestarlo públicamente.  

Nota final 

El tamaño y la diversidad de la muestra, “n”, en tratándose de temas soberanos o de política es un factor relevante puesto que contiene el principio de equidad, criterio muy importante puesto permite recoger una representación lo más objetiva posible de un universo amplio y variado el cual sería mucho más difícil conocerlo en detalle. La “n” es representativa de una variedad de opiniones de un universo que por su tamaño se vuelve difícil consultarlo directamente. El error en la encuesta del Reforma es haber rodeado el principio de equidad, yerro que al final le salió contraproducente. 

Las encuestas bien hechas recogen la diversidad, las que no derivan un resultado que revelan indirectamente el grado de inequidad, que se muestra con la suma de los ciudadanos que no participan, los que no revelaron su intención de voto y los que respondieron que aún no era definitiva su decisión, que hacen 735 votos, casi dos terceras partes de la muestra total.   

Qué quieren decir los dos indicadores, si las muestras se sesgan a los grupos de población donde predomina el voto duro de Morena la inequidad es mayor, si toma en cuenta a todos los grupos de población es más baja, pero, aun así, la inequidad persiste. La lección que deja el yerro de Reforma es que las consultas de opinión más representativas en una sociedad que teme son las que se responden desde el anonimato en las que el ciudadano puede indicar su preferencia política libremente, ¿qué no es eso lo significa el voto en las urnas? 

La encuesta de Reforma es un autogol para el bloque gobernante Obrador- Morena- Claudia porque revela inequidad y explica los resultados de otras empresas demoscópicas de prestigio en México cuyos resultados en general favorecen a este corporativo mafioso.  


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