Revista del Pensamiento Político

¡PÉSIMAS SEÑALES PARA LA OPOSICIÓN! 

Jesús Ernesto Alcaraz Viedas. 

 Y peor, para su antes imprescindible aliado, el PRI. A escasos seis meses que se convoque a elecciones federales y se abra el proceso electoral, la oposición no da muestras de definir su estrategia electoral ni determinar el método para designar a su candidato o candidata. En los estados nada se mueve en espera que se decida lo correspondiente quién para la presidencia y quién para el gobierno de la Ciudad de México. Y frente al desamparo de la oposición, Morena tiene casi un año abriendo espacios, derrochando recursos e integrando grupos afines a las “corcholatas” en abierta provocación a la normatividad electoral.  

  Desafío que viene desde Palacio porque saben, que la designación la resolverá el presidente. Se mueven con todo libertinaje político, pero igual sometidos a los dictados de López Obrador. Y lo decidirá cuándo lo juzgue conveniente, y tenga claro, cuándo y quién garantice la continuación de su legado político ideológico. Porque, así se cree, todas las corrientes y competidores de Morena se sumarán, sin chistar, a la decisión tomada por su “líder moral”. No importa que actúen fuera de la ley y la inmoralidad política, es una orden y exigencia de AMLO: ¡Ganar a como dé lugar, porque “el poder no se lo podemos dejar a los conservadores!  

 Algunos analistas consideran que la alianza opositora está en la orfandad electoral. Los partidos que la integran batallan para recuperar la simpatía ciudadana y sus estructuras sufren una inédita división interna. Sus dirigentes se comportan como propietarios de su partido, que pueden reformar sus estatutos a conveniencia para sus fines particulares, imponer a sus fieles y defenestrar a sus no afines. Tal parece, que, que por sus decisiones políticas que ha provocado fracturas y divisionismo interno, no les interesa ganar sino mantener su registro. De otra manera no se entiende el menosprecio a su militancia y la poca intención de sumar voluntades ciudadanas. Ante tales y perniciosas circunstancias políticas, la pregunta es… ¿Resistirá la alianza opositora los desvaríos de sus aliados?  

  Se creía que el futuro de dicha coalición opositora estaba en manos del PRI, con los últimos acontecimientos, dudo que sus líderes asociados lo sigan considerando así. Porque, con la destitución de Miguel Ángel Osorio Chong como coordinador del grupo parlamentario del PRI en el Senado, dudo que se mantenga esa versión. Y más, por el tambaleante paso que sigue su presidente Alejandro “Alito” Moreno. Y peor si se analiza el perfil del senador sustituto: el senador Manuel Añorve, que fue el que orquestó, con los restantes 12 senadores, la caída del defenestrado coordinador parlamentario, y que aspira a ser gobernador de su natal Guerrero.  ¿Y Osorio Chong? No se sale del PRI, pero se cree que buscará la presidencia de su partido.   

  Pero el PRI ya arrastraba los costos de los daños causados por su dirigente Alejandro Moreno. Sus firmes aliados de entonces, Marko Cortés del PAN y Jesús Zambrano del PRD, ante las querellas internas y su actitud autoritaria pusieron en “suspenso” la alianza opositora.  Zambrano fue más contundente: “mientras Alejandro Moreno se mantenga como líder del PRI, este partido está fuera de la alianza.  Pero que “si los priistas renuevan su dirigencia, el grupo opositor podría reconformarse” Alito quería quedarse hasta el 2024, cuando su período vence en 2023. El Tribunal ya resolvió su improcedencia. Pero “Alito” no quiere irse.  

Ya en el escenario legislativo lo compacto del bloque parlamentario opositor en la Cámara de Diputados, enfrentará una de las decisiones claves en este conflicto de intereses políticos en los últimos 20 años: la elección de los cuatro consejeros que sustituirán a Lorenzo Córdova, Ciro Murayama, Adriana Favela y Roberto Ruíz. La lucha será para que sean independientes y no afines Morena, partido del presidente. ¿Cuál va a ser la actitud parlamentaria de los priistas? El que asuman, el conflicto interno del PRI no tiene visos de solución. Los grupos están enfrentados y divididos.  

 Y no deja de mencionarse el respaldo que tiene Alito Moreno del presidente, que lo considera, para su conveniencia, mejor opción que cualquier otro en sus propósitos. Tan así, que el mismo AMLO ha mantenido un ataque permanente contra Osorio Chong, para fortalecer a “Alito”. En la medida que la fracción del PRI en el Senado se mantenga firme, y alejados de “Alito” Moreno y Rubén Moreira, en esa medida sólo pueden contener las reformas constitucionales.  

 Nada confirma la recuperación del PRI, que sigue acorralado en sus conflictos internos. Y echar culpas ajenas para justificarse, no han tenido efecto en la solución, porque la militancia y la ciudadanía saben que responsables son las dirigencias nacionales y las estatales, que reconocen su interés por el control político. 


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