Revista del Pensamiento Político

¿EL HUMANISMO MEXICANO?


Es la nueva y peculiar ocurrencia del presidente: El Humanismo Mexicano. Sus objetivos, trazos programáticos, alcances y beneficios sociales, No se conocen. Entonces, habría que entenderlo, o cuando menos interpretar su intención de lo que pretende. Porque según documentos históricos, el Humanismo es “el cultivo o conocimiento de las letras, que surgió de un movimiento renacentista que propugnaba por el retorno de la cultura grecolatina como medio de restaurar los valores humanos”. Una cultura considerada como una doctrina o actitud vital basada en una concepción integradora de los valores humanos, a la que le sucedió una réplica sugerente: El Humanismo Crítico.

Una crítica a la propuesta original, basada en la defensa del hombre, que, por ser un ser histórico, que muestra lo que es a través de lo que hace con su esfuerzo y trabajo y que es capaz de desarrollar sus capacidades, insistía, y que las necesidades de su sensibilidad y de la inteligencia humana puede satisfacerla sin tener que aceptar la existencia de Dios y la predicación de las religiones. Un pensamiento laico y libre, ajeno a dogmas o vínculos de dominación intelectual.

En base a tal introducción, ¿qué valores propone AMLO para los mexicanos? A menos que sean sus propias ideas, a sabiendas que los valores son universales. No son propiedad de nadie ni tutela de un país determinado. Más, cuando los valores más significativos para la humanidad y civilizaciones modernas, y que las sociedades más protegen, son la Libertad, la Justicia y la Democracia. Valores que López Obrador desoye, se desatiende de ellas, incluso, con frecuencia atenta contra ellos…y combate a las instituciones que las protegen. De ahí se deduce, que, en lo conceptual, el presidente está confundido o es un hombre que decide por sus emociones y corazonadas, sin fundamentos razonados. O, engaña, para distorsionar la realidad del desánimo social que enfrentamos.

No es la primera vez que su “ego político” se manifiesta con propuestas simples y complejas, que a la vez son contradictorias por su manera de ser y actuar. Propuestas, de cuyos resultados, poco tiene que alardear. Basta con recordar sus promesas sobre crecimiento económico, salud, seguridad, empleo, corrupción y la desigualdad y la pobreza. O las cien universidades que impulsarían el desarrollo del país. En todos esos rubros, está quedando mucho a deber. Ante ello, la ciudadanía empieza a reaccionar: ha bajado su popularidad y su desempeño presidencial es cuestionado. Sin duda, su propuesta es parte de su trillada estrategia para distraer la atención de la población sobre los asuntos torales del país.

Ya nos había planteado la necesidad de una “Constitución Moral” que saneara la conducta individual y social de los mexicanos. Que, al final, sólo quedó en un “panfleto de buenas intenciones”. Ahora nos propone una proclama más. Una doctrina denominada “Humanismo Mexicano”. Con la idea que sea el modelo o marco teórico para significar e identificar su labor de reconstrucción y quede inscrito en la historia de México. De nuevo, el ensueño populista y transformador de AMLO inquieta y perturba. Porque poco tiene de que presumir. Es que el espejismo Populista de AMLO lo tiene confundido y a la población desorientada.
Una persona que en su interior alberga odio, rencor y una alta dosis de indiferencia ciudadana por el hecho de disentir, no tiene autoridad moral para proponer ninguna doctrina social. Por su obsesión divisionista, excluyente, radical, clasista y partidista, López Obrador carece de autoridad moral para proponer tan noble propósito…que él no ha mostrado en su período de gestión. Una nueva promesa contraria a lo que por su propio egoísmo demuestra carecer: Humanidad con la población. Sólo con los suyos, para atemorizar a los diferentes. Y, quien impone desde el poder la discordia y la confrontación social, no puede jactarse de humanista.

Es un criterio irrefutable, que, cuando “se Presenta Una Necesidad, Nace un Derecho”. Y los derechos, que el colectivo nacional hoy exige, es vivir en concordia, con seguridad de su patrimonio y de su vida, bienestar social y gozar de una democracia civilizada. Eso es Humanismo: Atender esas carencias en el momento que se presentan, Lo contrario es una propuesta “ficción” producto de una imaginación anclada en la voluntad de un presidente autoritario…y absorbente. No ofrece diagnósticos precisos reales y propuestas alternativas válidas para mejorar la vida social.

Si bien el perfil de López Obrador es atractivo y atrayente y a la vez criticado y diferenciado, es porque no ha sabido convencer a la sociedad su línea ideológica, y porque los objetivos y metas de gobierno, y la manera de enfrentarlos, si bien han encontrado resistencias, igual sus resultados han sido poco favorables. El español Juan Linz, sociólogo, politólogo y profesor de Ciencia política del siglo XX, en relación con las diferencias entre regímenes totalitarios y autoritarios, señala: que los totalitarios “tienen una ideología consistente, mientras que los segundos carecen de ella”. Indefinición que se le ha criticado al presidente porque sus decisiones suenan a ocurrencias. Se pronuncian…y pasan de largo. Y sin duda igual pasará con su propuesta del “Humanismo Mexicano”.


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