Revista del Pensamiento Político

SINALOA 2023: Una oportunidad que no debería perderse


Aarón Sánchez

2023 será un año decisivo para Sinaloa. Existe un escenario económico favorable para superar viejas inercias productivas y colocar a la entidad en la senda del crecimiento. Pero también existe el riesgo de no hacer nada, y dejar que de nueva cuenta la falta de iniciativa solo sirva para acumular los rezagos regionales en todos los ámbitos.

En el escenario internacional están ocurriendo cosas que podrían beneficiar a Sinaloa. Por una parte, diversos informes de la Organización de las Naciones Unidas señalan que el mundo se encuentra en el inicio de graves problemas por la escasez de alimentos. Diversos problemas relacionados con el cambio climático, fenómenos meteorológicos y, sobre todo, con guerras regionales y conflictos políticos, hacen prever una fuerte caída en la producción de alimentos.

De ahí que todas aquellas regiones que tradicionalmente han tenido condiciones para la producción agrícola y pecuaria, están ante la posibilidad de aprovechar sus ventajas comparativas y competitivas, en un contexto donde la tendencia en los precios internacionales de alimentos se está incrementando gradualmente. Sinaloa es una entidad con gran capacidad para producir alimentos, principalmente granos, hortalizas, carne y productos del mar. El problema es que los productores regionales de alimentos no están en sus mejores condiciones.

Por otra parte, también a nivel internacional se aprecia un creciente conflicto comercial entre Estados Unidos y China. De todos es sabido que durante varias décadas China ha mantenido un fuerte crecimiento económico, derivado principalmente de la cuantiosa inversión estadounidense en ese país. Ello le ha posibilitado tener una enorme capacidad industrial que le ha convertido en uno de los principales países exportadores a nivel mundial. Pero tal parece que esa bonanza productiva y comercial está comenzando a deteriorarse por motivos políticos, e incluso militares.

Un considerable número de empresas que por conveniencia de costos se habían ubicado en China, han empezado a retirarse de ese país. Ahora buscan relocalizarse en otras partes del mundo, preferentemente cerca de sus mercados objetivo. Ello ha dado lugar al concepto de nearshoring. El nearshoring ahora ofrece extraordinarias oportunidades de desarrollo a México, dada su cercanía al mercado de los Estados Unidos y al acuerdo comercial que se tiene con ese país y con Canadá, el cual es conocido como T-MEC.

Entonces, tanto la escasez de alimentos a nivel internacional, como el proceso de relocalización de empresas que actualmente se está llevando a cabo, ofrecen a Sinaloa una excelente oportunidad para iniciar un período de acelerado crecimiento económico y social. Sin embargo, es necesaria actuar con rapidez para estar en condiciones de aprovechar el escenario favorable que ahora se presenta. Las oportunidades no se dan solas, hay que trabajar por ellas. Desafortunadamente, se observa sumamente lenta la capacidad gubernamental para fomentar la inversión en el campo y para promover condiciones para que las empresas internacionales se instalen en Sinaloa.

El caso Sonora

El vecino estado de Sonora ya inició con este proceso de atraer inversiones y en muy pocos años se observará un notable desarrollo económico en dicha entidad. El Plan Sonora de Energías Renovables es un proyecto de desarrollo regional sumamente ambicioso, bien diseñado para fortalecer una economía basada en el desarrollo sustentable. Recordemos que el desarrollo de energía limpia constituye una de las máximas prioridades para Estados Unidos, y también para otros países desarrollados.

Sonora, entonces, ha escogido ya un nicho de mercado sumamente prometedor en términos comerciales. Desarrollará todo un sistema productivo generador de energías limpias. Este sistema se basará en la explotación y aprovechamiento del litio, así como de las energías solar y eólica. El gobierno estatal ya logró comprometer fuertes inversiones por parte de capital privado internacional, para la creación de plantas productoras de automóviles eléctricos, para el establecimiento de varios parques industriales para producir paneles solares, centrales de energía fotovoltaica, así como plantas de licuefacción de gas natural. Adicionalmente, se realizará una cuantiosa inversión para convertir al puerto de Guaymas en un centro mundial de comercio internacional, para lo cual se duplicará su capacidad en el manejo de contenedores.

Como puede observarse, el estado de Sonora ya se incorporó a la ruta del crecimiento económico regional, encontró un excelente nicho productivo y de mercado, y está tomando acciones de fondo atraer nuevas inversiones, generar empleos mejor remunerados y garantizar mejor calidad de vida para su población. En un plazo de cinco años, la economía de Sonora estará en plena prosperidad productiva y social.

Sinaloa va lento

A diferencia de lo que está ocurriendo con Sonora, en Sinaloa las cosas no logran avanzar con la prisa que demandas las circunstancias. Inexplicablemente en Sinaloa las cosas van con demasiada lentitud. Se tiene un gobierno con un poder político como no ha tenido ninguno en la historia de la entidad. Ganó ampliamente las elecciones, tiene a la totalidad del Congreso del Estado de su lado, también a prácticamente todos los gobiernos municipales, igualmente tiene consigo a los senadores y a los diputados federales sinaloenses, y además cuenta con pleno respaldo por parte del gobierno federal. Ningún gobernante anterior había gozado de estas enormes ventajas políticas.

Pese a todo ello, aún no se sabe hacia dónde va Sinaloa. No existe un proyecto de desarrollo coherente, y reiteradamente el gobierno estatal ha dado muestra de que la economía simplemente no es su prioridad. Hay una marcada despreocupación por lo que pueda ocurrir en este ámbito, pese a los crecientes problemas que enfrentar los sectores productivos de la entidad, como es el caso de la agricultura, la ganadería, la minería, la pesca, el comercio y en general las pequeñas empresas. El único sector que aún está en expansión es el turismo, pero fuertemente concentrado en Mazatlán.

No se ha diseñado alguna estrategia económica. Tampoco se ha definido alguna prioridad o determinada vocación productiva. La economía sigue en la inercia y con los problemas de siempre, pero ahora más recrudecidos. Falta iniciativa, faltan acciones precisas, falta interpretar el entorno nacional e internacional, y aprovechar todo ese enorme poder político con que se cuenta, para poner en marcha una nueva etapa en el desarrollo de la economía regional. La falta de empleo, el bajo nivel salarial prevaleciente, y el deterioro en la calidad de vida de la población, exigen acciones urgentes para aprovechar las oportunidades de crecimiento que hoy, y solo por hoy, tocan a la puerta de México y de Sinaloa en particular.

Construir una idea de futuro

Hace falta una idea de futuro colectivamente compartida. Hace falta unificar a los sectores productivos, a los empresarios y a la sociedad en general, para precisar el rumbo a seguir en los próximos años. Hay que saber concitar el entusiasmo social para actuar con precisión. Cuando no se sabe hacia dónde vamos, cualquier cosa pude parecer buena o interesante, pero también podrá ser inútil o estéril. Cuando se permanece de brazos cruzados, se dejan ir las oportunidades. Pero ningún gobierno, ninguna sociedad, puede darse ese lujo. Menos aún, cuando la pobreza, la desigualdad social y el deterioro económico forman parte del escenario cotidiano de los sinaloenses.

Ahora existe una real oportunidad de futuro que no se debe dejar escapar. Los actuales son tiempos de decisión, de firmeza, y también de ser atrevidos. Es necesario que Sinaloa defina una vocación y un proyecto económico y social de mayor integración hacia Estados Unidos y Canadá. Sobre todo, porque hoy es muy fuerte la competencia regional por atraer inversiones. Las entidades que mejor desempeño económico están teniendo, son precisamente las que están articuladas a cadenas productivas de los países del norte. Y ahora más que nunca, ellos necesitan tener a México de su lado.

Las oportunidades no esperan. Si no se trabaja para aprovecharlas, pasan de largo. Desde ahora puede percibirse que Sinaloa tiene al menos tres grandes oportunidades que están a su alcance. La primera, consiste en dar un fuerte impulso el proceso de industrialización en Topolobampo. Ahí existen condiciones para desarrollar un importante polo industrial.

El principal detonante es la planta de amoniaco y fertilizantes GPO. Sin embargo, resulta absurdo todo el conjunto de obstáculos políticos que han impedido que dicha planta pueda concluir su construcción y operación. Por una parte, ello ha impedido que Sinaloa pueda contar con una planta moderna y que produzca insumos altamente valorados por el mercado internacional. Además, su operación estaría generando empleos bien remunerados, y divisas con sus exportaciones. Pero desafortunadamente no ocurre así.

Las autoridades no han logrado visualizar que la planta GPO simboliza el Estado de Derecho que existe en Sinaloa. Muchas inversiones se han pospuesto o se han ido hacia otros lugares, al ver la forma tan impune con que se manosea políticamente la ley. Por eso, es necesario destrabar, ya, la construcción de la planta de fertilizantes. Ello es condición indispensable para detonar otras grandes inversiones para la instalación ahí de nuevas industrias.

Habrá que exigir todo lo que sea necesario para que las empresas respeten el medio ambiente y la legislación laboral, pero es un absurdo que por cuestiones políticas se paralice la construcción de una planta industrial que puede estimular la llegada de muchas otras industrias. La actitud que hasta ahora se ha tenido ahuyenta toda inversión presente y futura, y con ello cancela la posibilidad de reactivación económica en la entidad.

En espera de lo que sucederá con la planta GPO, actualmente están en lista importantes proyectos relacionados con la industria del metanol, plantas de gas licuado, empresas para la comercialización de insumos agrícolas, la terminal de hidrocarburos y las inversiones para la ampliación del muelle de Topolobampo. Todo ello puede dirigirse hacia otra entidad si el gobierno de Sinaloa no garantiza el Estado de Derecho para la inversión.

Una segunda oportunidad, que puede tener alto impacto en la economía de Sinaloa es el Proyecto Corredor T-MEC. Esta es una magna inversión en infraestructura, que involucra la construcción de un puerto flotante en Mazatlán, y también la construcción de una vía férrea para comunicar a Mazatlán con Durango, y enlazarse a una línea de ferrocarril que iría hasta Canadá. El potencial industrial y comercial de este proyecto es enorme. Sin embargo, la autoridad estatal trabaja con demasiada lentitud. Es urgente acelerar el trámite de permisos, licencias y todo lo relacionado con la materialización de estas inversiones. Los inversionistas no suelen tener paciencia para esperar indefinidamente.

Las autoridades estatales tienen que dar máxima prioridad a este proyecto, garantizando seguridad jurídica y nuevas propuestas de inversión para multiplicar los beneficios regionales. La oportunidad ahí está y no caben excusas ni pretextos. Tampoco se deben tomar absurdas decisiones políticas que pongan en peligro la participación de Sinaloa en el Corredor T-MEC. Ojalá no se les ocurra empezar con sus consultas populares como mecanismo para obstaculizar las inversiones.

Una tercera oportunidad es incorporar a Sinaloa a la tendencia del nearshoring. Se trata de ofertar a la entidad como destino seguro y propicio para atraer a las empresas internacionales que desean relocalizarse para estar cerca del mercado de Norteamérica. Para aprovechar el nearshoring, urge una legislación especial para atraer a estas empresas, ofreciendo incentivos fiscales y hasta terrenos en caso necesario. El Congreso del Estado ya debería estar trabajando en este sentido. Pero desafortunadamente en la agenda legislativa no aparece este tipo de temas. Lo dicho: las prioridades gubernamentales van en otro sentido, no en la promoción del crecimiento de la economía regional.

Con la industrialización de Topolobampo, el Proyecto Corredor T-MEC, y promoviendo agresivamente el nearshoring, Sinaloa puede salir de su letargo productivo y dar origen a una nueva estrategia de desarrollo económico regional. Después de la grotesca huella dejada por el segundo Culiacanazo, es urgente actuar. Así habría mayor confianza de que realmente existe la intención de promover el crecimiento de la economía regional, de impulsar la creación de empleos mejor pagados, y de mejorar verdaderamente las condiciones de vida de miles y miles de familias sinaloenses. Habría confianza en que finalmente estaríamos construyendo un mejor futuro para todos.


Publicado

en

,

por

Etiquetas: