Revista del Pensamiento Político

ZONA POLITEiA Apaciguar los ánimos

César Velázquez Robles

Hay en nuestra vida pública una lógica de guerra que dificulta todo entendimiento entre las partes y la posibilidad de encontrar un campo común que haga posible dar un tratamiento civilizado a las diferencias. En un ambiente donde se vuelve prácticamente imposible acercar posiciones, los esfuerzos por instaurar una lógica política, i.e., que haga posible el reconocimiento recíproco de los adversarios, han de ser titánicos, y todo aquello que contribuya a este propósito debe ser digno de consideración.Lo paradójico de un escenario como éste, es que no se alimenta precisamente desde la oposición, sino que procede desde el poder mismo. Ahí está el discurso de intolerancia hacia los que representan el disenso o hacia quienes, desde las propias instancias del Estado –como son las entidades autónomas y, particularmente, la que lleva la responsabilidad de garantizar la objetividad, imparcialidad y certeza del proceso electoral— tienen la responsabilidad de asegurar, de garantizar la reproducción de las relaciones de poder en un ambiente de civilidad y respeto. Lejos de la sensatez, se ha reproducido de manera sistemática un discurso y una práctica política fincada en los prejuicios y, como ha escrito Agnes Heller, sobre esta base no puede construirse consenso alguno ni proponerse un proyecto de Estado y de Nación. Ese es el gran problema de nuestro tiempo.Frente a la lógica de guerra tiene que impulsarse desde los más diversos frentes una lógica política. Es decir, una estrategia que no excluya, que no margine, sino que integre e incorpore la pluralidad de voces que se expresan en el espacio público. Me parece que ese es el propósito de la iniciativa que se presentó el pasado fin de semana, suscrita, entre otras figuras políticas, por Cuauhtémoc Cárdenas y Francisco Labastida Ochoa, ex candidatos a la presidencia de la República, y que tiene justamente entre sus objetivos, contribuir a atemperar el ambiente de crispación y polarización, poniendo a debate una serie de propuestas en la perspectiva de la gran batalla por el poder político que ha de significar la elección presidencial de 2024.Bajo el título de “Punto de partida”, el documenta busca recoger el sentimiento que creo muy extendido en amplios sectores de la sociedad mexicana de que el camino de la confrontación y el choque solo nos puede conducir a una fractura social de profundas consecuencias para nuestra vida colectiva. Por ello postula: “sabemos que es tiempo de sanar heridas y apaciguar los ánimos, de mirar el futuro con entusiasmo y generosidad, con decisión y firmeza para construir un México mejor. “Es tiempo de atrevernos a lo extraordinario y hacerlo orden de todos los días, de civilizar el futuro e impedir su clausura. La división debe cesar. México debe ser uno, plural y solidario. Estamos conscientes de lo que hace falta: seguridad, paz y certidumbre, inversión, empleo formal y digno, salario remunerador, desarrollo, salud, nutrición, educación, servicios, bienes y apoyos en seguridad social, justicia, transparencia, rendición de cuentas, verdadero combate a la corrupción y a la impunidad.”Este es el espíritu que anima la propuesta. Es posible que alrededor de ella pueda articularse un vasto movimiento social, a condición de abrir todos los espacios disponibles de expresión, lejos del maniqueísmo de la división binaria que se niega a aceptar la diversidad y pluralidad de la sociedad mexicana. Dar acomodo a esa multiplicidad de voces que colonizan el espacio público es condición básica para movilizar voluntades y conciencias en ese propósito superior de apaciguar los ánimos y mirar el futuro con confianza. Creo que la propuesta, que será presentada de manera formal el próximo 30 de enero, lo plantea con toda claridad cuando afirma:“Un grupo variado de mexicanas y mexicanos te invitamos a sumar tu persona, voluntad, entusiasmo, ideas y propuestas a un espacio ciudadano, a un nuevo tiempo ciudadano, en los que todos concurrimos, sin importar nuestras divergencias, en calidad de ciudadanas y ciudadanos, a título personal, en igualdad, libertad y pluralidad, con una idea de unidad, de futuro y un solo propósito: México, nuestra hazaña de todos los días”. Discutir, revisar, analizar esta iniciativa sin prejuicios, someterla a crítica, debe ser un propósito común y compartido. Mucho esfuerzo ha costado construir la democracia que hoy tenemos, y que, con todos los defectos y contrahechuras que todavía tiene, es una obra colectiva de millones de mexicanos que deseamos una convivencia civilizada, respetuosa, tolerante y pluralista.


Publicado

en

, ,

por

Etiquetas: