César Velázquez Robles
La UNAM, y con ella todas las universidades públicas, son instituciones del Estado y la Nación. Son las instituciones más importantes de la superestructura y aparatos ideológicos de Estado, que se encuentran casi de manera natural, en el centro de las controversias que acompañan la evolución de las sociedades modernas. Por eso, en ella, en ellas, se expresan todas las contradicciones y conflictos del cuerpo social. Ahí se condensan en multiplicidad de formas la sobrecarga de demanda social. Cumple, cumplen también, el papel de conciencia crítica de la sociedad en que están inmersas. Entre muchas otras funciones, han sido la más formidable palanca de movilidad y ascenso social, acompañando la construcción de una parte fundamental del andamiaje jurídico, político, social y administrativo de la vida pública de México.
Hoy, como consecuencia de un lamentable asunto relacionado con el plagio de la tesis cometido por la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Yasmín Esquivel, la UNAM está en el centro de la controversia, y sobre sus autoridades se han lanzado duros ataques desde las altas esferas del poder político del país. La respuesta del rector, Enrique Grauer, se ha caracterizado por la mesura, por la defensa de la libertad y de la autonomía, y su compromiso indeclinable con la verdad y la justicia.
El mensaje del rector Grauer este viernes 20 de enero tiene ese rasgo distintivo. No responde a los ataques, a los insultos, a las calumnias. Por el contrario, reivindica el clima de libertades que, gracias a la pluralidad de ideas, de voces y proyectos que en su vida interna se expresan, se vive en la institución. Frente a los excesos y exabruptos verbales, la tranquilidad, imponiendo frente al saber del poder, el poder del saber. Ahí, en ello justamente, estriba la grandeza de la institución educativa par exelence de nuestro país.
En su mensaje, Grauer reivindicó las más puras esencias de la Universidad: “En la Universidad Nacional siempre se ha fomentado la discusión de las ideas y se da cabida a todas las voces para ser escuchadas. Es el lugar donde las y los universitarios nos expresamos libremente y de manera plural, vehemente y respetuosa”.
Con esa dignidad y ese respeto, que contrasta con la arrogancia y la soberbia del poder, se aborda el tema del plagio. Un plagio que se reconoce y acepta por prácticamente todos los actores de la vida pública, académica y cultural del país, constituye una flagrante transgresión de las más elementales normas éticas que deben siempre acompañar a la Universidad y a sus integrantes en el cumplimiento de las funciones sustantivas de docencia, investigación y difusión de la cultura.
Sobre esa cultura de la legalidad y la verdad, se está realizando toda la investigación del caso de Yasmín Esquivel, y sobre ellas “se va a construir lo que permita prevenir y sancionar, con certidumbre, la violación de los valores universitarios, contenidos en el código de ética” de la Universidad, apuntó el rector, quien añadió: “Sé muy bien que el prestigio de esta administración y el de nuestra casa de estudios está en entredicho; pero no por eso actuaremos en forma apresurada e irresponsable en respuesta a presiones externas para hacer juicios sumarios”.
Frente a esta ética de la Universidad, lo que vemos es una actitud antiestética de la ministra. Su resistencia a reconocer el plagio, tratar de revertir la acusación intentando devolver el balón a la cancha del plagiado, es una lamentable fuga hacia adelante. Patear el balón es un grotesco y desesperado intento de ocultar lo inocultable. Lejos de la más elemental ética, su comportamiento no es sino la expresión antiestética de una decadente vida académica.
No me refocilo en el drama de la ministra. En verdad, lo siento por ella. Ojalá reconsidere y no siga esa absurda fuga hacia adelante.


Comentarios
Una respuesta a «ZONA POLITEiAUniversidad, plagio, ética y estética»
Dejemos que los directivos de Pumas den la solución. Si con Alves el futbolista bastaron horas en liquidarlo por andar violando chicas en España.
Con la ministra serán minutos para desconocer su título como abogada y que ejerza sin título para la 4T. Con ser incondicional al peje es suficiente