Revista del Pensamiento Político

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Caminando Hacia la Transformación de la Economía Sinaloense

Sinaloa, en lo que va de las dos últimas dos décadas, ha registrado un crecimiento económico muy débil, de tan solo el 1.7% promedio anual; en este mismo período, la generación de fuentes de trabajo formales se ha quedado muy por abajo del potencial que se requiere para atender la dinámica de crecimiento que significa la incorporación por primera vez de jóvenes al mercado laboral; la remuneración promedio anual a los trabajadores se ha marcado por ser la más baja en el comparativo con el resto de las entidades federativas.

En la conformación de la estructura económica sobresale que el sector servicios constituye las dos terceras partes del Producto Estatal Bruto, el sector primario manteniendo una participación relativamente muy alta, del 12% en promedio (a nivel nacional solo significa el 4%), y poco más de una vigésima parte es lo que aporta el sector industrial, en lo particular la industria manufacturera solo contribuye con el 9%, cuando a nivel nacional la participación gira en torno al 18%.

Sinaloa, está identificado como la entidad proveedora de alimentos básicos para el consumo de las familias en todo el país, se le ha dificultado posicionarse como un polo de desarrollo industrial destacado a nivel nacional, solo participa con el 1.7% del PIB industrial nacional y su base exportadora esta soportada en la producción primaria.

De lo anterior se desprende que los grandes retos para el período sexenal 2022-2027, serán dinamizar el crecimiento económico, incrementar la generación de fuentes de trabajo mejorando al mismo tiempo la remuneración promedio, y dimensionar las actividades industriales que permitan elevar su participación en la estructura del Producto Estatal Bruto.

Para potenciar el crecimiento económico, en los próximos años, se tienen que sumar esfuerzo coordinado con el gobierno federal, los municipios, el sector privado, las instituciones educativas y los agrupamientos diversos de trabajadores.

La inversión del gobierno federal suele ser determinante y estratégica para elevar el crecimiento económico, lo fue en el período (1960-1970) en que Sinaloa derivado de las voluminosas inversiones que se aplicaron para la construcción de la infraestructura hidroagricola se lograron altas tasas de crecimiento que llegaron a ser hasta de dos dígitos en algunos años. Las altas inversiones que se están realizando en obras de infraestructura hidráulica, generación de energía eléctrica y de logística para conectar a Sinaloa con los estados vecinos con recurso federales, en el presente año y en los dos próximos, deberá detonar el crecimiento económico del estado. Con estas obras se va asegurar la disposición de agua para el crecimiento urbano de Mazatlán y el habilitamiento de más de 45 mil hectáreas para riego en el Sur del estado. La conexión con los estados de Durango y Chihuahua, para facilitar el intercambio y la movilidad de bienes y personas, se estará conformando un mercado más amplio que el tradicionalmente local. De un universo de 3 millones de consumidores que ahora tiene Sinaloa, pasaremos a formar parte de un mercado de 8.6 millones.

El entorno y las condiciones para el crecimiento económico en Sinaloa son muy alentadoras. Desde el gobierno federal y local se están generando políticas públicas de carácter social que están mejorando el nivel de ingreso de los que menos tienen, se le está dando poder de consumo a aquellos que antes no lo tenían. Además, los casi 1,200 millones de dólares que envían cada año, los migrantes sinaloenses que laboran en Estados Unidos, a sus familiares, están
expandiendo el mercado interno. Los dos factores anteriores van a facilitar el crecimiento de la inversión y el mejoramiento del nivel de vida de las familias sinaloenses.

La ampliación y equipamiento de los puertos de Mazatlán y Topolobampo, servirá para detonar el desarrollo industrial de Sinaloa. Tomar en cuenta que una de las limitantes que ha tenido Sinaloa para la instalación de industrias es la deficiente infraestructura y el equipamiento de logística para la movilidad de mercancías, que facilite y reduzca los costos de traslado de la producción de bienes que hay que movilizar a los mercados más importantes del país y del extranjero.

Se deben emprender acciones vigorosas para que Sinaloa, en los próximos años, arranque el tránsito hacia un desarrollo sostenido y dinámico, liderado por una industria manufacturera competitiva y basada en la tecnología y la innovación. El desarrollo de la industria manufacturera deberá ser factor determinante para que los jóvenes sinaloenses, egresados de las instituciones educativas, se arraiguen en nuestro estado, cuenten con empleo de calidad y bien remunerado, que evite emigrar a otras entidades del país o al mercado laboral de Estados Unidos. Sinaloa
debe dejar de ser el referente de la más baja remuneración formal a sus trabajadores.

La implementación de programas de financiamiento, capacitación y vinculación con las cadenas de proveeduría y comercialización deberá facilitar la incorporación de nuevos emprendedores y deberá fortalecer el crecimiento
de las micro y pequeñas empresas, base fundamental para el crecimiento de fuentes de trabajo y de una mejor distribución del ingreso.

El propósito debe ser que la base del potencial de crecimiento y mejora de la rentabilidad de las actividades que integran el sector primario se sustente en el cuidado del medio ambiente, la inocuidad y en la reducción de la dependencia
de tecnología importada, adquirida a transnacionales que sus elevadas utilidades son trasladadas a la matriz de su país de origen. Se deberá de activar los sistemas de investigación que hoy tenemos para que generen paquetes tecnológicos, en insumos y tecnología, como en esquemas de organización y capacitación a los productores en el manejo de procesos de producción que son altamente respetuosos del medio ambiente.

Un cambio fundamental en el tratamiento de la problemática que tienen que ver con la rentabilidad de las actividades primarias será el de reducir sus costos de producción, con ello se hará menos dependientes de subsidios o apoyos de los gobiernos federal y estatal. El diseño de esquemas de financiamiento menos
costosos y más expeditos, deberá favorecer las condiciones para que el pequeño productor se aboque en trabajar su propia parcela.

Por su gran presencia en la estructura económica del estado y en el empleo, las diversas actividades que conforman el sector servicios, particularmente el comercio y turismo, habrá de tener las condiciones favorables para seguir desplegando su enorme potencial de crecimiento. Para mejorar la actividad turística se tendrá que trabajar en la conformación de proyectos turísticos regionales, ampliar la conectividad aérea, la logística del transporte marítima, terrestre y ferroviaria con el fin de aumentar el flujo turístico. Los pueblos mágicos
y señoriales de Sinaloa, deberán de recibir una atención especial.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), ubica a Sinaloa en el séptimo estado con los mejores indicadores de competitividad; esta en el segundo lugar con los mejores indicadores de formación técnica universitaria y tiene mano de obra calificada disponible. Cuenta con gas natural y centrales hidroeléctricas y
termoeléctricas que tienen capacidad instalada para atender el crecimiento de la demanda de cualquier proyecto de inversión industrial, además de insumos y materia prima para el desarrollo de agroindustrias.

Todos estos factores señalados dan soporte para augurar que Sinaloa, en los próximos años, sea receptor de importantes inversiones tanto de inversionistas locales, nacionales, del extranjero como de pequeños y medianos emprendedores.

En el Plan Estatal de Desarrollo 2022-2027, que recientemente fue publicado, están definidas puntualmente las estrategias que se habrán de seguir para emprender el camino que lleve a que Sinaloa, logre elevar la tasa de crecimiento
económico y al mismo tiempo avanzar hacia la conformación de una estructura económica donde el sector industrial eleve su participación, se incremente la capacidad de generación de fuentes de trabajo y mejoré el bienestar de las familias.


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